¿Qué ha provocado que el níveo color de la nieve antártica se vuelva de un tono tan escalofriante? Esta es la explicación científica.

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¿Sin oxígeno? ¿Significa esto un nuevo paso a la posibilidad de encontrar vida en otros planetas?
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Como aún quedan unos meses antes de que abran la mayoría de las piscinas del territorio peninsular, y dicen que el tiempo es olvido, hoy nos hacemos eco de una noticia que no te gustaría conocer en pleno verano. Y es que un estudio científico acaba de confirmar con datos y cantidades lo que ya se intuía desde hace tiempo: la gente orina en las piscinas y los jacuzzis.
Al parecer, también es algo que sucede entre los nadadores profesionales como los no profesionales. Han sido investigadores canadienses, de la Universidad de Alberta, quienes han estudiado los niveles de orina en aguas de recreo y, por desgracia, han descubierto que son muy altos. Para llevar a cabo su estudio, tomaron más de 250 muestras de 31 piscinas y jacuzzis de dos ciudades de su país y otras 90 muestras de agua del grifo, limpia, usada para llenar esas piscinas.
Los resultados no fueron nada halagüeños: en una piscina de casi 833.000 litros –lo que supone un tercio de la capacidad de una piscina olímpica– había 75 litros de orina; mientras que en otra de unos 416.000 litros encontraron 30 litros. Esas concentraciones representan una cantidad 570 veces mayor que la hallada en el agua del grifo normal.

¿Pero cómo estimaron estas cifras? Lo hicieron basándose, a la hora de realizar sus análisis, en una técnica que identifica la concentración de un edulcorante artificial llamado acesulfamo-K (ACE), muy usado en la industria alimentaria –principalmente en bebidas y bollería industrial– y que se libera a través de la micción ya que pasa a través de nuestro cuerpo sin descomponerse del todo. Estos investigadores, liderados por la científica Xing-Fang Li, lo consideran «un marcador de orina ideal».
Los investigadores explicaron que el estudio no estaba destinado a poner en duda los desinfectantes que se usan en las piscinas ni a meter ningún tipo de miedo a la gente, ya que la natación es una estupenda forma de recreación y de ponerse en forma y sus beneficios para nuestra salud superan con creces los posibles riesgos. «Nuestro principal mensaje es sobre la salud pública y la buena higiene cuando se practica la natación. Orinar en la piscina es un problema fácil de arreglar: simplemente no lo hagas», explican los autores del estudio a través de la web de su universidad.
Aunque la orina es una sustancia en principio estéril, su presencia en las piscinas puede representar un problema para la salud pública, ya que, según estudios recientes, los compuestos nitrogenados que se encuentran en ella pueden reaccionar con los productos desinfectantes que se usan en las piscinas y producir tricloramina, que puede llegar a causar irritación de ojos y problemas respiratorios a los nadadores.
Aunque se le dedica un día especial a las mujeres en el mundo de la ciencia, no quiere decir que los hombres no jueguen un papel también importante. En esta curiosidad animo a mis ALUMNAS a dedicarse al maravilloso mundo de la ciencia. No obstante, también lo hago con mis ALUMNOS, por supuesto. Para mí, todos y todas sois igual de importantes, simplemente, este es un pequeño guiño a la mujer, pues, como bien sabéis, han sido muuuuuchos años de discriminación hacia la mujer, sobre todo, a la mujer científica. En uno de los vídeos os pongo un ejemplo…
¡EMPEZAMOS LA SEMANA!


Noticia especialmente relacionada con los contenidos dados en ANATOMÍA APLICADA.
Noticia procedente íntegramente de la revista «Investigación y Ciencia«:

Al parecer, las mitocondrias no solo ocuparían el interior celular, sino que también circularían libres por el torrente sanguíneo.

Qué elementos componen la sangre? ¿Es posible que este fluido ampliamente analizado aún depare alguna sorpresa? Según una investigación, publicada en tiempo reciente por la revista The FASEB Journal, la respuesta parece afirmativa. En concreto, Alain R. Thierry y su equipo, de la Universidad de Montpellier, junto con científicos de la Universidad Diderot en París, han detectado, por primera vez, la presencia de mitocondrias funcionales, que circulan libremente por el torrente sanguíneo.
Las mitocondrias son las estructuras celulares responsables de obtener la energía necesaria para el funcionamiento de la célula y cuentan con su propio ADN. Asimismo, derivan de bacterias cuya simbiosis con otros microorganismos unicelulares, las arqueas, originó las células eucariotas que componen los animales y las plantas, entre otros organismos.
De forma interesante, las plaquetas presentan la capacidad de secretar mitocondrias, aunque ello solo ocurre bajo condiciones muy concretas. Sin embargo, la detección de elementos mitocondriales, como el ADN, en el exterior celular, resulta mucho más frecuente y, a menudo, constituye un indicador de procesos patológicos; hecho que impulsó a Thierry y sus colaboradores a ahondar en el estudio de estas moléculas de material genético.
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La investigación inició con el análisis de muestras de plasma sanguíneo procedentes de sujetos sanos. La cuantificación del ADN reveló que este fluido contiene mayor cantidad de ácido desoxirribonucleico de origen mitocondrial que nuclear. Ello sorprendió a los investigadores, pues el material genético de las mitocondrias, a diferencia del ADN almacenado en el núcleo celular, no tiene histonas. Es decir, no presenta una estructura estable que lo proteja, y por lo tanto resulta más susceptible a los procesos de degradación.
Así pues, los científicos postularon la existencia de algún tipo de sistema capaz de encapsular y preservar la integridad del ADN mitocondrial. A fin de corroborar esta hipótesis, aislaron, mediante centrifugación y filtración, los distintos componentes del plasma hasta hallar lo que parecían mitocondrias intactas y libres; fuera del entorno celular. Estos orgánulos, además de constituir el origen del material genético detectado, resultaron viables y funcionales, capaces de consumir el oxígeno necesario para realizar el proceso de respiración celular.
Pero, ¿qué función desempeñan dichas mitocondrias? Futuros experimentos intentarán dilucidar esta cuestión, mas los autores sugieren que los orgánulos podrían actuar como una suerte de mensajeros entre células; pues el estudio muestra que, además de las plaquetas, tanto las células normales como las tumorales también pueden secretar mitocondrias.
Marta Pulido Salgado

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